Los datos que rodean el vídeo online crecen constantemente: más vídeos subidos a YouTube, más horas de visualización, más tráfico desde móviles… Resulta innegable que es un formato de contenido muy valioso para el usuario de todas las edades: aunque los jóvenes sigan liderando la tendencia, las generaciones más mayores también se suben a ella y consumen más vídeos que antes.

Si los tiempos cambian, la estrategia también. Ya no sirve colgar online el mismo anuncio que se ha emitido en televisión, hay que desarrollar contenido propio para los medios sociales. Para conseguir llamar aún más la atención sobre la marca, el componente emocional es una apuesta segura. Sin importar el sector en el que se encuentre la marca, sus clientes potenciales buscan historias que les emocionen.

Para incorporar el vídeo a la estrategia de marketing, lo principal es conceptualizar la idea y después elegir el tipo de vídeo más adecuado para transmitirla. Hay muchas opciones, desde los anuncios publicitarios convencionales a reportajes corporativos que muestran procesos de trabajo, pasando por branded content orientado a entretenimiento o por piezas de ilustración animada que explican eficazmente conceptos complejos.

Un vídeo corto y emocionante es fácil de compartir en redes sociales y es ahí donde mejor funciona este formato y se consigue mayor engagement. Pero la promoción es igual de importante que en cualquier otro formato. Por eso, además, se puede montar una campaña de difusión con influencers que contribuyan a aumentar las visualizaciones y con ellas el reconocimiento de la marca por parte del usuario.

El principal beneficio del vídeo online es la construcción de marca, pero no hay que menospreciar el papel que juega en el posicionamiento en buscadores. Google valora positivamente los resultados de YouTube y los muestra en la página principal como contenido relevante. Además, insertar el vídeo es un factor que el buscador tiene en cuenta para posicionar una web porque aumenta el tiempo de permanencia.

Es por todo esto que el marketing de contenidos y el vídeo online combinan tan bien, porque juntos ayudan a conectar con el usuario, atraerlo hacia entornos corporativos y le animan a compartir la pieza entre sus contactos.