La buena noticia es que el margen de crecimiento es aún grande de manera que los esfuerzos que se hacen actualmente devuelven buenos resultados en cuanto a precios y posiciones, los elementos claves de este tipo de campañas.

La publicidad programática se basa en compras en tiempo real (Real Time Bidding). La compra se realiza de forma automática por una máquina programada para tal efecto. La tecnología juega un papel fundamental aquí para mostrar el anuncio en el momento cuando el usuario lo necesita, es decir, conociendo sus necesidades dentro del ciclo de compra. Las bases de datos son elementos clave que contribuyen a identificar esos momentos.

Obviamente, también hace falta una buena creatividad y un mensaje personalizado para persuadirle, igual que en cualquier campaña de display. La diferencia aquí es que es un algoritmo quien decide dónde situar el anuncio y, por tanto, cuánto cobrar por ello. Esta automatización es la que facilita que el precio y la posición sean adecuadas y, de hecho, más bajas que si se hiciese de forma manual.

La intervención humana aún no se pierde del todo ya que realizamos la configuración para ajustar los parámetros de la búsqueda de espacios publicitarios a los que se requiere en cada campaña. Esto implica tanto control del presupuesto como de quién verá los anuncios. Por eso la compra programática de display asegura un retorno de la inversión mayor, porque acierta más en los intereses del público objetivo.

Todo ello unido hace que este tipo de campañas esté ganando el suficiente interés entre nuestros clientes como para afirmar que este años estamos multiplicando nuestros recursos dedicados a ello. Confirmamos así los datos de varios estudios sobre el tema que aseguran que en un par de años dos terceras partes de la publicidad mundialde display se comercializará de forma programática.

Además, aunque sea Internet el medio que la encabeza, también los offline empiezan a invertir en ella para televisión y radio, por ejemplo. Está claro que el futuro es programático.