El contenido publicitario es lo contrario al marketing de contenidos: éste se caracteriza por ofrecer valor con sus piezas, no mensajes auto promocionales. Es un enfoque que contribuye a ganar seguidores porque encuentran utilidad en lo que se les ofrece, ya sea un artículo, una infografía o cualquier otro formato. Así es cómo una marca consigue conectar con los usuarios emocionalmente, porque no les presiona ni interrumpe como sí hace la publicidad.

El marketing de contenidos es una estrategia que busca atraer a clientes potenciales, no perseguirlos. Es necesario que conozcamos bien qué les interesa para poder ofrecérselo en el mejor formato y canal posible. Quizá no es el contenido más creativo, pero sí puede ser el más efectivo porque responde a sus expectativas y así despierta su interés en nuestra marca. Esto le hará mirar nuestros perfiles y la web corporativa para decidir cómo recibir nuestras futuras comunicaciones.

La respuesta llega primero en forma de suscriptor o seguidor, es decir, construyendo una audiencia propia y después convirtiéndola en clientela. Pero lleva cierto tiempo porque los contenidos son una estrategia a largo plazo a la que no se le puede meter prisa. Para eso ya están las campañas publicitarias, el marketing de contenidos lleva otra velocidad. Si queremos establecer una conexión emocional con el usuario, no podemos pretender conseguirla de un día para otro.

El tiempo también tiene que ver con las experiencias vividas por el usuario. Las emociones que funcionan mejor son las que se basan en hechos reales, cuando despertamos algún tipo de sentimiento que había estado dormido. Esto nos permite asociar la marca a ese recuerdo y a la emoción que hace sentir en el usuario. También puede ser algo relacionado con el presente, como alguna noticia que le afecte directamente.

Además, la relación también es diferente según la edad del usuario porque cada franja tiene necesidades diferentes. Por ejemplo, los jóvenes utilizan los contenidos para expresar su identidad y las marcas forman parte de cómo se posicionan ellos mismos en el mundo.

Resulta evidente que para poder hacer un buen marketing de contenidos debe conocerse bien a quién nos dirigimos y así conseguir una reacción por parte de la audiencia.