Con este precedente es fácil entender cómo han evolucionado para llegar a ofrecer contenidos personalizados hasta un nivel que hace unos años era impensable. El marketing online actual incorpora la personalización como una estrategia más que ayuda tanto a la captación como a la fidelización.

 

Una buena base de datos es fundamental para poder personalizar los contenidos. Recabar datos de navegación, por ejemplo, nos ayuda a entregarle publicidad de productos que ha visitado. Con el retargeting, conseguimos recuperar a clientes potenciales para que finalicen la compra, incluso ofreciéndoles algún descuento para motivarles. Si se realiza correctamente, es una buena forma de llenar carritos de la compra en tiendas online.

 

Precisamente son los ecommerce los que tienen más opciones de personalizar tus escaparates virtuales. Frente a la inflexibilidad de las tiendas físicas, las online pueden cambiar sus páginas para mostrar lo que el usuario que la visita quiere comprar. Desde idioma a recomendaciones de otros clientes pasando por recordarle el último pedido que ha hecho, cuanto más personal mejor.

 

Los mensajes genéricos por correo electrónico tampoco funcionan como antes. Personalizar los envíos con su nombre es ya incluso demasiado básico para una estrategia de email marketing. El suscriptor quiere recibir recomendaciones que tengan en cuenta el tipo de productos que compra habitualmente, mejor aún si además son ofertas que pueda utilizar en su ciudad (y no solo por su cumpleaños). Las estadísticas de nuestros clientes en BitCom mejoran considerablemente cuando segmentamos los envíos en lugar de hacer envíos a bases de datos más extensas.

 

Los medios online se estaban convirtiendo en tan masivos como los tradicionales. Un usuario recibe tantos impactos publicitarios que cada vez les presta menos atención. El auge de los bloqueadores de publicidad lo demuestra, así como que nos fiemos más de la recomendación de alguien como nosotros que de un medio o empresa. No podemos llegar a este tipo de usuarios con estrategias convencionales pensadas para millones de potenciales clientes: hemos de llamar su atención personalizando al máximo nuestras acciones de marketing.